"Caminaremos la espiral hasta el final y llegaremos a donde nadie ha llegado jamás."
viernes, 22 de noviembre de 2013
Scherzando
Voy a escribirte la sinfonía más bonita del mundo. No tengo orquesta, no hay violines, no hay violas ni contrabajo ni trompetas ni clarines. Sólo tengo el latir de mi corazón que va y viene presto. Marca el ritmo de la canción y si estás tú, dirige con más ilusión. No tengo partitura, ni tengo estribillo. Tampoco tengo batuta, solo me guía el brillo de tus ojos.
Los miro y me inspiran un vals al verlos bailar entre las esmeraldas y el ámbar. Reconozco que no estoy seguro de si me amas... Llamo al director a la calma porque no quiero que estropee el concierto en la obertura.
Créeme si te digo que siento el ritmo de mi latir en tu ternura. Me sereno, derrito y allegro en tu presencia, y me stretto, irrito y ritenuto con tu ausencia.
Lamento susurrarte que por más que intento dominarlo, tú me has rubato el corazón con un andante. Ahora espero inquieto, en un adagietto a que escapes un te quiero. Yo te digo, en andantino, que eres lo más bonito que me ha pasado en la vida. Acabo ya, rallentando la escritura, anhelando tu hermosura y a tempo para decir, por última vez, que tu voz es el concierto más maravilloso que he podido oír.
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