jueves, 7 de abril de 2016

Rêveur



De golpe el corazón volvía a latir. De golpe los pulmones necesitaban aire urgentemente. De golpe los ojos necesitaban ver. De golpe el alma necesitaba volver a sentir. Hacía frío. A mi alrededor tan solo existía la gélida piedra que conformaba el ancestral sarcófago en el que descansaba inerte.

La enorme losa se deslizó suavemente (para mi sorpresa) contra el suelo del mausoleo. La tenue luz de las velas iluminaba el lugar dejando entrever los ramos que yo mismo deposité tiempo atrás. El suelo, lleno de hojas arrancadas. Las paredes, colmadas de fotografías. Y yo, buscando mi Rêveur.

Había, ante mi lugar de descanso, un pequeño pedestal con rosas. Lenta y melancólicamente me acerqué a él. Estaban frescas. Y entre ellas, se encontraba ella.

Rêveur...