jueves, 7 de abril de 2016

Rêveur



De golpe el corazón volvía a latir. De golpe los pulmones necesitaban aire urgentemente. De golpe los ojos necesitaban ver. De golpe el alma necesitaba volver a sentir. Hacía frío. A mi alrededor tan solo existía la gélida piedra que conformaba el ancestral sarcófago en el que descansaba inerte.

La enorme losa se deslizó suavemente (para mi sorpresa) contra el suelo del mausoleo. La tenue luz de las velas iluminaba el lugar dejando entrever los ramos que yo mismo deposité tiempo atrás. El suelo, lleno de hojas arrancadas. Las paredes, colmadas de fotografías. Y yo, buscando mi Rêveur.

Había, ante mi lugar de descanso, un pequeño pedestal con rosas. Lenta y melancólicamente me acerqué a él. Estaban frescas. Y entre ellas, se encontraba ella.

Rêveur...

martes, 18 de marzo de 2014

Historias grabadas a la luz de la luna (Parte I)


I. La cerveza fría

Raymond, de treinta y seis años, esperaba impaciente en su celda de la prisión de Canterbury donde había vivido más de la mitad de su vida. Se trataba de uno de los diez reos que habían recibido un sorprendente indulto por buen comportamiento.

Desconocedor de la situación tan dramática que reinaba en el mundo libre, solo podía pensar en que eran las diez de la noche y llevaba sin saborear una refrescante cerveza desde 1.896. Por quinta vez se despedía de sus compañeros de infortunio: Harry, Albert, el bajito Charlie... Ellos no habían corrido su suerte.

viernes, 14 de marzo de 2014

Curiosidades de Alchimiæ 3



¡Atención, no leas esto si no has acabado de leer el relato!

-Jabir bin Yanyah es un anagrama de Jabir ibn Hayyan, famoso alquimista del siglo VIII.

-La biblioteca con la que sueña el protagonista es la de Alejandría.

-Aunque "Alchimiae" pueda parecer latín, lo cierto es que se trata de una palabra que no existe.

-El número 3 en el título hace referencia al número total de veces que he tenido que comenzar a escribir el relato.

Alchimiæ 3 (Parte VIII, final)


VII. Hades

He ido a la fiesta de presentación. La sala donde se celebraba era descomunal, plagada de estanterías, con una bóveda de cristal y en el centro, tapada con una lona negra se encontraba la Kairos 9600. Nadie se ha aventurado a levantar el misterioso velo, aunque alguno de los asistentes sí que desviaban la mirada en mitad de sus conversaciones.

He podido ver a mucha gente importante del mundo de los negocios. Había dirigentes de Lupus Technologies, altos cargos del Lemming Brothers, senadores, gobernadores, abogados, etcétera. Me ha sorprendido muchísimo ver algunos accionistas de Sunshine Laboratories dado el enfrentamiento público en el que están envueltos contra la cúpula de Lupus Technologies tanto en los medios de comunicación como en los tribunales. Las acusaciones no son tonterías, sino cosas bastante graves. A pesar de ello, hoy a nadie ha parecido importarle esa guerra. El nuevo súperdeportivo de la compañía italiana De Martino, por el contrario, estaba en boca de todos. Su nuevo Vento V-12 es el capricho deseado por muchos de los asistentes, y solo tres han conseguido una de las doscientas cincuenta unidades.

lunes, 10 de marzo de 2014

Alchimiæ 3 (Parte VII)


No fue fácil. Saváne era insistente y aunque me mudé diez veces, diez veces consiguió encontrarme. El Conde así lo disponía, sin embargo pronto descubrí que ciertas cosas se escapan de su control. No solo no podía controlar mi libre albedrío, si no que tampoco pudo (o no quiso) evitar que Saváne enfermase. La tuberculosis se la llevó unos meses después de su última visita. Intenté recabar la información que tenía acerca del endemoniado Conde de Byron: Me dio una piedra filosofal, podía viajar en el tiempo y el espacio, tentar a las personas sin manipular su libertad y me trataba como su juguete, su diversión. ¿Quién era? ¿Por qué lo hacía? Debería haber sido capaz de responder estas dudas hace siglos y a día de hoy sigo sin tener una respuesta clara. Hoy, esta noche, sé que obtendré mis respuestas. Pero antes de eso voy a terminar de relatar los acontecimientos de aquella época.

lunes, 3 de marzo de 2014

Alchimiæ 3 (Parte VI)


VI. Baco

Mi vida hasta el siglo XVIII fue, ciertamente, aburrida. Viví en Grecia la mayor parte del tiempo, cambiando de nombre y fingiendo mi muerte un par de veces. Siempre hacía lo mismo: Enamoraba a una mujer, y procuraba que muriese durante el parto. Si era niño, lo cuidaba hasta la edad de siete u ocho años para posteriormente, asesinarlo también. Cuando fingía mi muerte, reaparecía como el hijo perdido para reclamar mi herencia. Posteriormente me mudé a Inglaterra y me hice con  dicha nacionalidad. Pasé a llamarme Bartholomew Birdwhistle, nombre que aún a día de hoy me suena pedante incluso para un británico. Conseguí el título nobiliario de Lord en 1.785 y, en 1.831 fingí mi muerte una vez más. Aprendí a maquillarme para aparentar más edad e incluso descubrí que, aplicando una infusión a base de manzanilla cada día lograba que poco a poco mi pelo fuese decolorándose dando la sensación de vejez progresiva. A mediados del siglo diecinueve, gracias al trabajo de William Nicholson y el señor Faraday en el campo de la electrólisis (que el propio Nicholson descubrió accidentalmente) pude decolorármelo con agua oxigenada.

lunes, 24 de febrero de 2014

Alchimiæ 3 (Parte V)


V. Némesis

Los momentos siguientes al magnicidio fueron desconcertantes. El Príncipe de Adab, a quien esperaba ver, no apareció. Por un momento me sentí perdido, sin saber qué hacer, con el arma ensangrentada en mis manos. Mis cómplices observaban impasibles, con una frialdad que hoy me asusta. «¿Qué harás?», me decía Kukort; «¡Páganos!», decía una joven. Les miré y di las instrucciones pertinentes. El cuerpo del sultán sería incinerado, y mi ascenso sería anunciado por todo lo alto como lo mejor que le podría haber pasado al populacho. Dado que tenía mi amada piedra, una fuente inagotable de oro, los pobres no tendrían que pagarnos unos impuestos tan elevados. Solo algo simbólico para evitar que se volviesen perezosos.