jueves, 28 de noviembre de 2013

Dos poemas a la luz de las velas


Hoy os traigo dos poemas: Uno cortito y otro algo largo que escribí hace algún tiempo. La poesía es algo que no se me da demasiado bien, pero lo intento. Aunque cada vez menos. Creo que en estas dos conseguí plasmar lo que buscaba compartir en aquellos momentos. En uno, trato el tema de dos personas que se aman pero que por las circunstancias les es imposible estar juntos. Esa es la pequeña metáfora. No me gustan los poemas que riman con verbos, pero a estos catorce versos les tengo un cariño especial. Tras el salto tenéis el otro poema.

¿Por qué llegas, noche, tan oscura
triste y llena de amargura?
No llores más, luna de marfil
Que el sol sin ti no podrá vivir.
Guarda las estrellas que derramaste:
Lágrimas de metal que un día lloraste.

¿Es que no sabes que sin noche no hay día?
¿No hay sonrisas, esperanza ni alegría?
No sufras por una tontería
porque el día menos pensado,
de un beso dejaréis al mundo eclipsado
demostrando que todo es posible en la vida.
Porque habéis unido lo que no se podía...
Porque habéis unido la noche y el día...


martes, 26 de noviembre de 2013

Zeppelin

Prólogo

Antes de empezar con lo que es el relato en sí, quisiera explicar algo. Zeppelin es una historia que escribí hace muchos años y que hace meses decidí rehacer dando mayor importancia a los personajes, sus pensamientos, sus temores, etc.

Quiero agradecer a Aura que me criticara tanto Zeppelin hace algunos años. Nunca olvidé que prometí dar lo mejor de mí mismo en este relato. En él fusiono dos cosas que me fascinan: Los mitos de Cthulhu y la cultura japonesa (concretamente la idea de la chica de infierno o "Jigoku Shoujo"). Pensé que sería genial que alguien hiciera esta extraña mezcla así que decidí hacerla yo. Según escribía sobre ella, sobre su historia, me fui dando cuenta de que mi chica del infierno iba volviéndose única, y así es. Admito que tiene como base un personaje ya creado y quizás eso no guste a algunos. Pero al final me ha salido un personaje mío. Un personaje que decidí trabajar mucho más en relatos posteriores, con toda una historia digna de su propia entrada aquí. Y así, mi chica del infierno se ha vuelto un personaje recurrente, con cierta importancia dentro del universo de mis relatos. En este no tiene demasiado protagonismo de manera directa y quizás de la sensación de no estar muy trabajado, de no ser tridimensional. Eso es porque he querido guardar todos sus secretos para futuras historias.

Espero que os guste Zeppelin, que os haga estremecer, que os haga pensar y que os deje con ganas de más. Muchas gracias a todos por leerme y apoyarme. Antes de dar paso a la historia, quiero avisar de que he decidido mantener muchas palabras en japonés ("senpai" que significa "compañero", o "mofuku" que es una clase de kimono) y en esta primera parte se usan diminutivos (-chan; -ko) cariñosos propios de la juventud japonesa.

Disfrutadlo.

lunes, 25 de noviembre de 2013

La dama del bosque



Cuenta la leyenda que en los bosques que hay a las fueras vive una mujer de apariencia joven pero de presencia ancestral. Quienes la han visto aseguran que no hay nadie igual. Tiene el pelo largo, dorado pero más bonito que el propio oro. Tiene los ojos verdes, transparentes; que no ocultan nada y pueden verlo todo. Ella no escucha las palabras: Ve nuestros pensamientos y conoce nuestro interior.

Por lo que cuentan, sabe que toda sombra tiene el poder de dar luz con solo decírselo a quien Ella más ama. Su voz es más suave que la del más dulce de los violines, y estremece el corazón de aquellos que la precisan. Dice la leyenda que no es una mujer que se aparezca a quien Ella desee, sino a quien se lo pida.

domingo, 24 de noviembre de 2013

Compañero del alma, compañero.



Por ser de mañana dulce aroma,
quiero ser, de tu alma, caballero.
Por ser el ángel que reconforta
de la oscuridad mi ánima temblorosa
quiero ser, de tu corazón, escudero.

Irrumpiste, cariño, en mi triste abismo
donde me escondía con halo oscuro
de la sociedad que, con su cinismo
señalaba, inyectaba el inseguro
jinete que mi sombra soportaba.

Que ahora mi felicidad es esclava
de tus caricias, tu luz y energía.
Por ser la paz que mi sentir ansía,
que zozobra en mi latir mañanero...
Por eso, vida mía...
Por eso quiero ser de tu vida compañero. 

viernes, 22 de noviembre de 2013

Scherzando



Voy a escribirte la sinfonía más bonita del mundo. No tengo orquesta, no hay violines, no hay violas ni contrabajo ni trompetas ni clarines. Sólo tengo el latir de mi corazón que va y viene presto. Marca el ritmo de la canción y si estás tú, dirige con más ilusión. No tengo partitura, ni tengo estribillo. Tampoco tengo batuta, solo me guía el brillo de tus ojos.

Los miro y me inspiran un vals al verlos bailar entre las esmeraldas y el ámbar. Reconozco que no estoy seguro de si me amas... Llamo al director a la calma porque no quiero que estropee el concierto en la obertura.

Distancia



Tú tenías los ojos llorosos. Yo la mirada perdida. Tú no querías despedirme. Yo no creía que lo haría. Pero la realidad era que ahí estábamos los dos, cogidos de la mano separados por una distancia insalvable.

Nos soltamos.

Y se hizo la eternidad.

Y no pude olvidarme de ti.

La voz (Parte 2, Final)



El paciente palideció. No le quedaba otra opción... Tenía que hacerlo, pero aún así aquel hombre iba a ser su víctima. ¿Qué podía hacer? Se acercó al cristal para ver si podía romperlo, pero la voz le borró toda esperanza de la cabeza: El cristal era irrompible. Tras unos minutos de nerviosismo, decidió pulsar el botón. Aquel hombre ya estaba condenado. No tenía la culpa de que ese tipo se encontrase en aquella silla atado. Él se lo había buscado. La puerta se abrió.

—¡Enhorabuena! —dijo la voz—. Ha cometido su primer asesinato y ha logrado convencerse de que era lo correcto. Tranquilo, no es el primero que lo hace. De hecho es el número 101 según la base de datos de nuestro Departamento de Estadísticas Prescindibles para la Compañía. Leo aquí que, según dicho Departamento, existen un total de 314 departamentos dentro de los Laboratorios Marglim. Continúe avanzando si quiere su ansiada libertad, paciente número 24.601. No sé porqué debemos llamarle “paciente”, cuando usted es un sujeto de experimentos voluntario. Además de un asesino. En cualquier caso, la política de empresa me exige llamarle así. Paciente. Y lo haré. Aunque piense que es un asesino. Esto es conocido como disciplina. ¿Es usted disciplinado?

La voz



—¿Puede oírme? Despierte. Levántese de la cama por favor. Como puede ver, está usted en una celda. Una celda limpia, ¿verdad? ¿Había visto alguna vez unas paredes tan blancas y relucientes? Apuesto a que no: La pintura la hemos patentado. Podrá consultar los datos de dicha patente con nuestro personal del Departamento de Patentes —La voz, que provenía de un altavoz, hizo una breve pausa—. ¿Que dónde está y quién soy? ¡Lamento haber sido tan descortés! ¡Está usted en los Laboratorios Marglim! No se moleste en responderme. Los altavoces son un canal de comunicación unidireccional así que le va a resultar inútil cualquier intento de contactar conmigo. Tampoco es que me interese lo que tenga que decirme —El sujeto suspiró y miró a su alrededor. No recordaba nada: Ni quién era, ni qué hacía ahí. Tan solo iba ataviado con una bata de hospital—. Cuando termine esta frase, la puerta de su celda procederá a abrirse —Así sucedió—. Por favor: No corra. Asuma que no puede huir, ya que para escapar de estos laboratorios necesitaría pasar por un total de 288 puertas y yo controlo cuándo se abren y se cierran. Por favor, vaya a la derecha.

jueves, 21 de noviembre de 2013

Érato (Parte 5, Final)


V. La deuda

Estaba decidido o al menos eso pensaba. El día, por el contrario, se mostraba tranquilo;
luciendo una tarde apacible bañada por los últimos rayos de sol.

“Esa bóveda… Naranja y rosa.”

Entonces te pregunté, embobado, qué te había parecido ese paseo en barco. Mi interior me
golpeó: No podía titubear. Tenía que mostrarme serio e impasible. Sin embargo, había fallado.
No sabía en qué... Pero seguro que pensabas que era un idiota.

Érato (Parte 4)


IV. Más allá de los Alpes del Cielo

En la bóveda anaranjada, de nubes rosadas y con la luz cansada pero contenta. Ahí te diría que
te quedaras a mi lado. Que se paren los relojes, que no pienso decirte adiós. Porque entonces
nos tocará volver a subir el Sol. Y el tiempo deberá correr otra vez hasta que volvamos a
encontrarnos.

Y esperaré lo que haga falta para poder llevarte a esas montañas que nunca acaban, donde
todo lo que importe sea absolutamente…

Nada.

Érato (Parte 3)



III. Amanece, que no es poco.

La luz de la mañana se tamizaba furtivamente a través de la ventana y lo bañaba todo en un
tenue tono dorado. Podía escuchar los pájaros cantando a lo lejos con un pie aún en el reino
de Morfeo. Y podía sentir el bamboleo de los árboles al viento. Me abrazó un embriagador
sentimiento de juventud cuando reparé en el césped recién cortado. Hacía calor, porque era
verano, pero a la vez sentía una brisa entrar por la puerta.

Eras tú, por fin despierta. Y te vi con esa mirada. Esa mirada que me enamoró, esa mirada que
me condenó a ser esclavo de tu corazón hasta el día de mi muerte. Entraste, me miraste y
sonreíste. Con esa sonrisa única, esa sonrisa que se te escapaba cuando nada más te
importaba. Cuando todo lo que existía éramos solo nosotros.

Y me besaste.

Érato (Parte 2)


II. Lucidez

Intento despertarme leyendo una y otra vez los bailes literarios que una vez escribí, que sentí y
que fui capaz de crear. Tengo la escritura atrofiada, la inspiración adormecida y el alma
despiezada por alguna razón que no alcanzo a comprender.

Y en esa desmotivación donde mi mente ya no logra componer, descubro que la prosa
empieza a sonarme bien... Comienzo a recordar esa curiosidad... Ese no parar. Las ganas de
vivir y de escribir vuelven a mí con la musicalidad que no debí dejar atrás. Y noto
cómo se mueve. Cómo va y viene ese vaivén de palabras que para bailar no necesitan ni rimas
ni versos. Tan sólo los restos activos de una juventud inquieta que se agrieta para lanzar al aire
la prosa más hermosa que ha salido de mi pluma.

Érato



I. Obertura


Avanza.

Sueña.

Sonríe más.

Regálale una poesía.

Palabras porque sí; sin cortesía.

Aunque el mundo piense que no las merece.

A veces la realidad no es lo que parece y esconde mucho potencial.