Por ser de mañana dulce aroma,
quiero ser, de tu alma, caballero.
Por ser el ángel que reconforta
de la oscuridad mi ánima temblorosa
quiero ser, de tu corazón, escudero.
Irrumpiste, cariño, en mi triste abismo
donde me escondía con halo oscuro
de la sociedad que, con su cinismo
señalaba, inyectaba el inseguro
jinete que mi sombra soportaba.
Que ahora mi felicidad es esclava
de tus caricias, tu luz y energía.
Por ser la paz que mi sentir ansía,
que zozobra en mi latir mañanero...
Por eso, vida mía...
Por eso quiero ser de tu vida compañero.

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